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Una final muy “Tormentosa”

 

La galga sevillana “Tormenta” gana el LXVIII Campeonato de España de Galgos en Campo, muy deslucido por la lluvia y la baja calidad de las liebres.

La galga Tormenta ganó finalmente la prueba celebrada a mediados de enero en terrenos de Écija (Sevilla) y que estuvo llena de contratiempos.

Texto y fotos: Domingo DE MIGUEL

Fracaso. La palabra lo dice todo. Sólo se libran los 16 mejores galgos de España que ya bastante tuvieron con luchar con todos los obstáculos que se les ponían por delante: calor, agua, tiempo en traílla, etc. El presidente de la Federación Española de Galgos, Francisco Salamanca Llorente, dijo en el editorial de la revista Galgos de diciembre de 2005 que para los galgueros, el campeonato “era una nueva oportunidad de enseñar lo mejor de nuestro deporte y que nadie quede defraudado”. Pues bien, no hemos aprendido nada nuevo y ha sido el peor campeonato de esta última década.

No se puede hacer un campeonato nacional con veinte liebres del coto que, ésas sí, sabían correr y de-fenderse, mientras que el resto sería “de granja” porque no sabían para dónde tirar y no tenían fuerza. Posible-mente fuesen liebres novatas porque eran muy claras de pelaje.

El aficionado, el galguero de verdad, siempre quiere que haya liebres duras que sean capaces de pasear a dos lebreles por todo un coto, y la afición disfrute y compruebe cuál es el verdadero campeón y sufridor.

 

Se sabe, muy por encima, que las mejores liebres de los últimos años están en Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Pero, a veces, el público no puede ver todas las carreras, aunque también hay una serie de cazaderos como Ataquines y Medina del Campo (Valladolid) en los que años anteriores hemos disfrutado de carreras impresionantes y duelos bonitos que dan la verdadera imagen de lo que es el deporte del galgo.

Espero que la Federación Española de Galgos, presidente y junta, reflexione y celebre este campeonato donde el público disfrute, porque si no, la afición que tanto ama este deporte se nos viene abajo.

El campeonato se presentó la noche del 7 de enero en el Teatro Municipal San Juan, en Ecija. Con la presencia de autoridades presidenciales y municipales de Andalucía, la presencia de cargos de las diferentes federaciones territoriales.

Después de los discursos ofrecidos por las autoridades, se ofreció un cóctel en el Casino Artesano.

Tormenta con su manteleta y corbata, recién proclamada campeona de España.


Suspensión de octavos

9 de enero. Los octavos deberían haber empezado el día 8 de enero pero, a consecuencia del tiempo climatológico, se suspendió hasta el día siguiente. Esta decisión no sé cuándo se llevó a cabo, pero lo cierto es que muchos aficionados ya estaban en camino -autocares, tren...- y la mayoría sólo podían disfrutar de ese día porque al siguiente tenían que estar en su puesto de trabajo. El público ya empezó a tener claro que no iba a ser un campeonato lucido...

Amanece con un sol escondido entre unas nieblas matinales que, a lo largo del día, fueron desapareciendo. Hace algo de calor y, mientras se preparan todos los preparativos -veterinarios-, la presentación de participantes se celebra ya fuera de la hora prevista. Cerca de las 12,30 horas comienza el campeonato. Muchos nervios en la mano. Se pone la collera encabezada por Camarón, de Alicante, y Poeta, de Zamora y, saliendo la primera liebre, vemos que con un tiempo de 56 segundos, la liebre no tenía mucha fuerza y fue alcanzada por la rapidez y coraje de Camarón, ganando así su primer punto.

La carrera más larga de octavos la protagonizó esta misma collera que, a la vez, supuso el pase a cuartos de Camarón, dejando un buen sabor a cuantos le vimos por su manera de correr y codicia hacia la rabona. La carrera duró de 2 minutos y 31 segundos.
No he llegado a ver ninguna liebre que se zarandeara a los lados antes de que los galgos se aproximaran. Casi todas eran alcanzadas por los galgos y esto conllevó que en próximos días no hubiera las mismas liebres para sortear las siguientes eliminatorias. Y que se aleje la mano no es del agrado del público porque no se ven las carreras.
A medida que se echaba la tarde, veíamos cómo no éramos capaces de acabar los octavos en el día, como en años anteriores, debido a la escasez de liebres.

Muchas carreras nulas en cuartos

13 de enero 2006. Amanece nublado y, a la tarde, empieza a llover dejando el cazadero y la competición en unas condiciones muy adversas y deslucidas.
Se corrieron 16 carreras entre las cuatro colleras, de las cuales, la mitad, fueron nulas, siendo la carrera más larga la protagonizada por la collera cuarta, compuesta de nuevo por Camarón y por Monja, de Madrid, que terminaría siendo la subcampeona.
Dos perros con muchas ganas y donde la madrileña dejaba constancia de que era una favorita al título de campeona, con un tiempo de 2 minutos y 48 segundos.

1ª collera
Camarón(R).Poeta(B)
2ª collera
Peluja(R). Belmonte(B)
3ª collera
Monja(R). Listo(B)
4ª collera
Curro(R). Bámbola(B)
5ª collera
Gitana(R). Amapola(B)
6ª collera
Calambre(R). Tormenta(B)
7ª collera
Caneli(R). Bulería(B)
8ª collera
Bibi(R). Bartolo(B)
De estos ocho galgos, tres eran de Toledo, pero sólo pasó Bartolo, que descalificó a la galga que le tocó en suerte, la vallisoletana Peluja. Las otras dos colleras entre Bulería (Toledo) y Tormenta (Cádiz); y Bámbola (Toledo) y Amapola (Sevilla), fueron amonestadas por los jueces. Se da la curiosa circunstancia de que las dos representantes de Toledo eran hermanas de padre y madre en la misma camada.


Las semifinales también se retrasaron

18 de enero 2006. Las semifinales, como ocurrió con octavos, se retrasaron un día por culpa de la lluvia. Quedaban dos representantes de la zona de Andalucía que se las prometían muy felices ante la posibilidad de una final andaluza entre una perra de Sevilla y otra de Cádiz. Pero la madrileña Monja no se daba por vencida y aunque el duelo con Amapola era difícil, pudo aprovecharse de la situación.

La otra semifinal entre Bartolo, el único macho que quedaba, y Tormenta, estuvo muy reñido e igualado, no dando ninguno el brazo a torcer hasta que después de ir empatados en una carrera de 1 minuto y 2 segundos, Tormenta acabó con las ganas de que viésemos un macho en la final.

Aún así, los aficionados quedaron entusiasmados con el correr y clase de Bartolo, por su nobleza y estilo tanto andando como corriendo tras la rabona.

El público no pudo disfrutar de las carreras por la lejanía de la mano que se marchó en busca de las pocas liebres que quedaban.

Collera final: Tormenta (R) y Monja (B). Ambas perras merecieron ser las campeonas, pero al final la suerte se decantó por Tormenta.

Mucho calor en la final

21 de enero 2006. A las 10,30h. se llama a los propietarios de las dos perras finalistas para pasar el control veterinario.

Numerosísimo público, aún cuando la mano se pone en marcha bajo un sol primaveral que calentaba a una temperatura de casi 20 grados. Las galgas, sobre todo la madrileña Monja, sacaba la lengua para relamerse esas gotitas que le salían de la boca debido al calor reinante.

Seguían llegando coches de toda la geografía y la mano seguía buscando esa ansiosa liebre hasta que después de pasada una hora, saltó. La rabona no tuvo fuerza suficiente pero significó el primer punto para Monja, con tiempo tan justito de 55 segundos, al estar más tiempo en cabeza de carrera. La segunda liebre era algo más valiente pero tampoco fue esa rabona que espera el público, ésa que no se deja alcanzar y se zarandea de lado a lado. La carrera duró 1 minuto y veinticinco segundos y se la llevó Tormenta.

Tormenta, ya proclamada campeona.

Los dos propietarios estaban muy nerviosos. Había empate, pero Tormenta se había venido arriba y Monja parecía estar más desmoralizada. La tercera liebre, con un tiempo de 1 minuto y cuarenta y dos segundos, tampoco destacó por su fortaleza. Lo que pasa es que las galgas ya estaban muy pegadas debido al calor y Tormenta dominó muy claramente la carrera con sus aprietos hacia la rabona, no dejándola caminar hacia su querencia. Finalmente fue presa de las dos perras que verdaderamente merecieron sus respectivas manteletas de campeona y subcampeona.

Después de pasar el control antidoping, se procedió a la entrega de premios. Hacía bastante tiempo que no se entregaban los trofeos en el cazadero pero, debido a las obras de la plaza de Écija, no se pudo celebrar en dicho municipio.

Numeroso público aplaudiendo y vitoreando a Tormenta, al ser la perra de Andalucía.

Toda la entrega fue bien hasta la imposición de la manteleta de campeona a Tormenta porque después, a falta de los trofeos más condecorativos, como el Trofeo Federación y la Copa del Rey, toda la afición andaluza se subió al escenario queriendo tocar con su mano a Tormenta.

Los propietarios de Tormenta recibiendo la Copa de Su Majestad el Rey.
Esperemos que en el próximo Campeonato de España tengamos más suerte y el público vibre con liebres valientes y duras y no con liebres flojas que son incapaces de dar el tiempo que el reglamento estipula.


Gentileza de la revista TROFEO.