| :: |
DIARREAS NEONATALES DEL CORDERO |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| |
Por José L. Romero del Hombrebueno. En la actualidad gran número de rebaños se ven afectados por altas incidencias de mortalidad neonatal (< 21 dias) debido a alteraciones digestivas infeccioso-parasitarias en su gran mayoría. Hablando en términos estadísticos podríamos estimar la mortalidad media por estas causas en un 10% de los nacidos. Existen medios sobrados para combatir el problema, más bien, habría que decir que la incidencia permanece debido a una falta de política sanitaria preventiva efectiva en las ganaderías. Esto, a su vez, está muy condicionado por el perfil del ganadero de ovino que suele regirse aún por intuiciones propias obviando consejos exteriores, (algunas de las veces difusos, complejos e incluso contradictorios ). Entiendo que se trata de una casuística abordable desde una política de manejo concreta y bien definida para el ganadero, siempre preventiva y estructurada de un modo sencillo con pautas muy concretas a seguir. El comportamiento de los principales agentes causales de este grupo de patologías nos obliga a dar mucha importancia a ciertos aspectos del manejo como la desinfección-desinfestación diferenciada dependiendo del área que se trate. En este sentido el área de parideras y de corderos debe contar con una mayor frecuencia de limpieza, así como de una mayor aportación diaria de cama. Otro importantísimo capítulo de manejo sería el de agrupar los partos y poder contar con espacios de tiempo suficientes entre parideras para que la erradicación de los patógenos sea completa. A lo anterior añadiríamos agentes quimioterápicos preventivos atendiendo a la incidencia de cada zona que bien podría emplearse en las madres vía pienso para reducir la concentración de patógenos en las heces maternas, en la cama por medio de productos secantes-biocidas-quelantes de materias nitrogenadas y vía oral en agua o pienso hacia los corderos. La terapia vacunal ha demostrado también ser una herramienta más sobre todo para el caso de coliformes aplicada en madres gestantes. Todo lo que hemos dicho se entiende dirigido paso a paso por el mencionado protocolo de actuación frente a alteraciones digestivas neonatales programado para la explotación. Enfocando en concreto ciertos aspectos de lo tratado hasta el momento, vamos a centrar nuestra visión sobre los agentes causales preponderantes: coccidios, coliformes, clostridios y virus. Los coccidios son parásitos que colonizan el epitelio intestinal afectando las células del mismo y alterando los equilibrios de absorción provocando una pérdida de líquidos que provoca deshidratación en el cordero. Se multiplican en estas células invadidas y muy pronto comienza una ingente eliminación de ooquistes que dispersan en el medio provocando en cadena la infestación del resto del lote. Cabe citar que en este grupo se encuentra el género Cryptosporidium que provoca una sintomatología externa muy parecida a los coliformes pero causando una mortalidad muy superior, de ahí la importancia de un diagnóstico acertado. Con coliformes nos referimos al grupo de cepas de E. coli, bacteria presente de forma habitual en el intestino y que bajo ciertas circunstancias, como sobrecarga alimentaria, frios y estrés en general, multiplica su población hasta convertirse en un peligro para la salud del animal por los efectos destructivos que provoca en el epitelio intestinal. Genera diarrea que se caracteriza por un color amarillento, a veces, verdoso. A su vez , eliminan toxinas que provocan sintomatología febril asténica que hace que el cordero quede inmóvil, babeante y deshidratado. El grupo de los clostridios también consta de varias cepas; los tipos B y C provocan enteritis necrótico-hemorrágica con sintomatología diarreica. En este caso la diarrea se muestra con un color oscuro y en individuos de mayor edad. Su incidencia puede disminuir drásticamente con una adecuada pauta vacunal en madres gestantes y si fuese conveniente, posteriormente en cordero. Los virus, en este caso rotavirus y coronavirus se aislan comúnmente en las heces sin provocar en el animal síntoma alguno. Afectarían aquellos individuos inmunológicamente más deprimidos por haber recibido una cantidad y calidad insuficientes de anticuerpos calostrales. Una vez descritos los patógenos vamos a hablar de manejos preventivos de rutina, para después mostrar un ejemplo de protocolo a seguir una vez se presentan casos de diarrea.
José
Luis Romero del Hombrebueno Gómez
|