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22 de abril de 2004 |
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HUESCA
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Investigan un fraude alimentario en granjas de conejos
El
Seprona realiza una operación especial en 28 explotaciones de la provincia.
RUBÉN DARÍO
NÚÑEZ. Huesca | Un
total de 139 infracciones administrativas, la gran mayoría graves, por presuntos
fraudes alimentarios en granjas de conejos. Este es el resultado de una operación
especial llevada a cabo el pasado miércoles por el Servicio de Protección
de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil en pleno, en colaboración con
el departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón, en la que inspeccionaron
28 explotaciones de la provincia.
La investigación persigue detectar el posible suministro
irregular de medicamentos a estos animales (incumpliendo las leyes sanitarias)
por carecer de receta, por errores en su control médico o por no respetar
el tiempo de espera que estipula la ley antes de poder llevar al animal al
matadero para que la carne que llegue al mercado no supere el límite de residuos
permitido.
Para comprobar estas sospechas, las 8 patrullas del Seprona,
acompañadas cada una de un veterinario del departamento de Agricultura, visitaron
una a una las 28 granjas de cría y engorde de conejos que tienen como destino
mataderos de Cataluña.
Durante las inspecciones, los agentes recogieron numerosas
muestras de piensos y agua que ayer mismo fueron trasladadas al laboratorio
de la Guardia Civil en Madrid para analizarlas y comprobar si las sospechas
iniciales son ciertas y se detecta algún tipo de sustancia perjudicial para
la salud de los consumidores.
Reducir el tiempo de cría
Según ha podido saber este
periódico, se trata de averiguar si hay ganaderos que están infringiendo la ley
al suministrar a los conejos una alimentación con sustancias potenciadoras de
crecimiento para reducir considerablemente el tiempo de cría de los animales.
Lo que aún no se sabe a la espera de los análisis es qué tipo de riesgo
implicaría esta práctica para el consumo humano.
Hasta el momento, la Guardia Civil no ha practicado ninguna
detención, pero los resultados de los análisis podrían llevar a la apertura de
diligencias judiciales ya que este tipo de infracciones constituyen un delito
contra la salud pública. La operación se inició a las siete y media de la
mañana del miércoles y finalizó pasadas las once de la noche.