Granjas cunícolas mejoradas con nuevas líneas genéticas

 

La Diputación Provincial impulsa campañas para unificar la cabaña turolense en colaboración con el Instituto de Investigación Alimentaria de Cataluña

 

 

+ Productividad

La línea cunícola mejorada genética­mente por el Insti­tuto de Investiga­ción Alimentaria de Cataluña presenta unos mayores ni­veles de producti­vidad y menores consumos.

- Uniformidad

Las granjas no aco­gidas al programa impulsado por la Diputación Provin­cial no gozan de una uniformidad en las razas cunícolas, lo que repercute en la calidad de la car­ne y en los riegos sanitarios.

 

TERUEL. "Ahora tenemos ejem­plares más uniformes con los que se ha logrado una mayor calidad de la canal". Así se expresaba Jo­aquín Najes, pionero en adaptar la cunicultura turolense a los pro­gramas de mejora genética que desde 1986 desarrolla la Diputa­ción Provincial en colaboración con el Instituto de Investigación y Tecnología Alimentaria (IRTA) de la Generalitat de Cataluña.

El ganadero es uno de los más de 300 profesionales -lo que su­pone el 50% del total de la pro­vincia- que participan en esta ex­periencia, y se muestra muy opti­mista con los resultados de esta raza que ha sido mejorada gené­ticamente por el instituto catalán. "Es una raza muy lograda -seña­laba Najes-, por la actitud mater­nal de los ejemplares y la unifor­midad de sus crías".

Con sus dos instalaciones de Aguilar de Alfambra, que alber­gan a 800 madres, el ganadero sostiene que a pesar de las osci­laciones que sufre el sector cunícola, éste tiene una gran tras­cendencia socioeconómica en la provincia de Teruel. "Es una es­pecie muy ligada al mundo ru­ral", agregaba, para a continua­ción afirmar que muchos agri­cultores compaginan sus explo­taciones agrarias con la produc­ción cunícola para conseguir mayor rentabilidad.

Los animales obtenidos me­diante la mejora genética, para cuya adquisición la Diputación turolense subvenciona a los ga­naderos, forman parte de una lí­nea que, según el vicepresidente tercero del organismo provincial, Antonio Arrufat, "es altamente rentable, con una gran producti­vidad y menos consumos".

Cada cuatro años, la Diputación suscribe un convenio con el IRTA, por un lado, y con una granja particular en Aguaviva pa­ra la multiplicación de la raza Caldes, y el centro de insemina­ción en Valderrobres, por otro. La campaña se mantiene porque, a juicio de Arrufat, es beneficio­sa "para el consumidor, por la uniformidad de los animales, pa­ra el productor, debido al mayor rendimiento económico, y para el sector en general, porque re­duce el riesgo sanitario de ejem­plares que no provienen de fue­ra".

 

Mucha inversión

Y es que si no fuera por este tipo de programas muchos ganaderos se replantearían más de una vez la continuidad de sus explotaciones. Los vaivenes del mercado y fac­tores de tipo profesional podrían mermar notablemente el censo de conejos en la provincia. Arru­fat asegura que para la cunicultu­ra "no vale cualquiera; hace falta una especial sensibilidad, por eso está demostrado que las granjas gestionadas por mujeres tienen una más alta rentabilidad". Para llevar a cabo esta actividad se re­quiere un contacto directo con los animales: hay que coger a las hembras para su reproducción, posteriormente a las crías y en al­guna que otra ocasión también a los machos.

A estas dificultades hay que añadir la elevada inversión que se precisa, con instalaciones que ga­ranticen unas condiciones am­bientales sin fluctuaciones de temperatura. Pese a todo, la pro­vincia de Teruel se encuentra a la vanguardia de Aragón en cuanto a producción cunícola, con una cabaña de más de 100.000 hem­bras reproductoras. De ellas, el 55% se encuentra en el Bajo Ara­gón histórico (Matarraña, Bajo Martín y Andorra), el 20% en el Jiloca, y el resto en el centro de la provincia, en las Cuencas Mine­ras, sobre todo.

Los ganaderos de Teruel adqui­rieron el año pasado un total de 6.500 animales acogidos a la línea genéticamente adaptada de la Di­putación Provincial, una cantidad que, según las previsiones, se incrementará notablemente este año, al haber sobrepasado a 31 de mayo los 3.000 ejemplares.

Las explotaciones de la provin­cia son todas de carácter indus­trial, aunque queda alguna para el autoconsumo, pero son las me­nos. De hecho, el 90% de los co­nejos producidos en Teruel se sa­crifican en la propia provincia, en mataderos homologados para el uso exclusivo de este tipo de car­ne. Únicamente existen matade­ros destinados al sacrificio de co­nejos en Valderrobres, Formiche, Caminreal y Monreal del Campo, instalaciones ubicadas en cada una de las comarcas donde más tradición cunícola se desarrolla. Esto provoca el afianzamiento de la producción "porque se queda aquí el valor añadido", señalaba Antonio Arrufat.

En el convenio que permite el suministro de reproductores cu­nícolas mejorados genéticamen­te, la Diputación Provincial in­vierte 108.000 euros, en un pro­grama de cuatro años de dura­ción. El plan garantiza la presen­cia de animales obtenidos con las nuevas tecnologías desarrolladas en nuestra provincia, pero gracias a la ayuda científica y técnica del Instituto de Investigación y Tec­nología Agroalimentaria, de la Generalitat Catalana.

 

LEONOR FRANCO

 

 

 

Publicado en Heraldo de Aragón / Teruel, viernes 18 de Junio de 2004, pag. 7